El taller es el lugar donde lo imposible se puede hacer realidad. El orfebre necesita de distintas y muy variadas herramientas para realizar sus obras. Existen distintas disciplinas dentro del lugar de trabajo para la creación de una pieza. El conocimiento y dominio de todas ellas requiere años de práctica y aprendizaje. Se puede considerar el taller como un lugar de alquimia y desarrollo donde todas las disciplinas artísticas y técnicas confluyen para un fin común. Esto incluye, entre otras cosas, procesos químicos y físicos que realzan de color y transforman su aspecto. El conocimiento profundo sobre las características de los metales preciosos y su comportamiento, a demás de la habilidad del artista, determinan la calidad final de las obras. Todos estos procesos, definen la apariencia del taller, en constante evolución en función de la necesidad del orfebre y de su obra. El fuego, es el principal elemento y prácticamente interviene en casi todos los procesos de creación de piezas en base metal.